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Dr. Frederick A. Fleischer

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Dr. Frederick A. Fleischer

Mensaje por Frederick Fleischer el Mar Mayo 08, 2012 11:01 pm



Frederick Armand Fleischer


Información Personal

Nombre completo:

Fecha de nacimiento: 30 de Abril de 1978

Edad: 34

Nacionalidad: Alemana

Sexo: Hombre

Sexualidad: Asexual

Estado civil: Soltero

Puesto de Trabajo: Doctor

Enfermedad:




Descripción Psicológica

Frederick es en esencia immune a los sentimientos. Los conoce y los entiende perfectamente, pero se niega a aceptarlos en sí. Debido a la educación por parte de su padre, se acostumbró a verlos como una debilidad, como un modo que tendrían los demás para aprovecharse de ti, por lo tanto es bastante frío y distante, sin embargo es un hombre bastante cordial y educado, así qué puede llegar a parecer que está feliz.
Podría decirse que incluso es hipócrita, pues vive dándole una buena cara a las personas, mostrándoles la otra mejilla y sonriendo, cuando en realidad desearía causarles un inimaginable dolor, y es de hecho cuando cumple con este cometido que se muestra como realmente es, con aquellos cuya vida pende del hilo que Frederick no tarda en cortar, tienen el honor de saber quién es él realmente.
Es increíblemente culto, sabe de todo, y también es muy vanidoso intelectualmente, otro detalle que adquirió por su padre.
Muchos de sus comportamientos se asemejan mucho a los de su padre, contrario a lo que se podría creer, que se esmeraría en ser absolutamente diferente a él, pero no. Pese a repudiarle su padre y estar en desacuerdo con él, piensa que muchas de sus actitudes eran dignas de alguien superior, así qué él las asume como suyas, pero en lugar de arrastrarlas al punto de despojarlas de lo que realmente son, las perfecciona, lo cual es otra de sus cualidades, ser un perfeccionista.
Es determinado, cuando se fija una menta, la perseguirá incansable y nada podrá detenerlo, para bien o para mal.
Calculador y manipulador. Es de mucho cuidado, pero es probable que cuando se esté aprovechando de ti, ni siquiera podrías darte cuenta.
No le interesa en lo absoluto el tema del amor. Podría decirse que es “Asexual”, pero realmente sólo es el término que más se acerca para describirle. No siente atracción por las mujeres, pero podría estar con una a un nivel carnal sin problema, más no lo busca, y no le interesaría algo más.
Cree que lo que le hace a las personas es arte, así qué también es ególatra hasta cierto punto, pues cree que sus obras son dignas de aclamaciones.
Hay muchos más datos acerca de la personalidad de Frederick, pero sería difícil recopilarlos todos, por lo tanto sólo se mencionan algunos.



Descripción Física

Frederick es un hombre bastante alto y de una complexión bastante pronunciada, podría decirse que musculoso. Es de tez sumamente blanca, y sus facciones faciales son notoriamente agresivas, es por esto que tiende a lucir algunos años más grande de lo que realmente es. Se rasura regularmente, pero su barba crece bastante rápido así qué casi siempre tiene la barba de la tarde. Su cabello es corto y negro, y suele variarlo con algún peinado extraño a veces, como dejarse un fleco o hacerse algunos picos hacia todos lados. Es de ojos claros, generalmente verdes, pero estos suelen adquirir otros tonos dependiendo del color de ropa que lleva puesto o por el sol. No le gusta usar la bata de doctor, así qué generalmente se le ve vistiendo ropa casual, o a veces traje.
Tiene varios gestos peculiares que suele hacer como broma, pero más bien consigue verse ligeramente tétrico, en especial por su sonrisa que suele dejar implícito algún comentario sexual bastante incómodo, sin embargo todo es accidental, no busca incomodar a nadie con ello. En general, su expresión es bastante neutra.



Historia

Frederick, cuyo verdadero apellido solo puede ser conocido por él, su difunto padre y por todos aquellos de los que sea absolutamente seguro, jamás podrán repetirlo, nació en una pequeña localidad en la frontera Checoeslovaca-Alemana llamado Bad Schandau, sin embargo el lugar donde vivió una considerable parte de su vida no podía ser ese, pues según su padre, no era un lugar seguro para ellos. Esto se debía al pasado de él, de mismo nombre, pues había sido un orgulloso Nazi, desde el levantamiento hasta la caída del tercer Reich. Siempre fiel al Fürher y lo que el Fürher ordenara, tanto que en más de una ocasión llegaron a chocar copas como iguales en la misma mesa, pero el motivo por el cual el mismo Fürher respetaba a Frederick padre, era uno de muy oscura procedencia. El Holocausto fue una tragedia, y hay cosas sobre este que fueron enterradas con el paso de los años, algunos secretos incluso fueron enterrados deliberadamente. Este señor, cuya mirada abstracta tan sólo te decía que él había encarnado tus más profundos temores con una sonrisa bien formada en su pulcro semblante. Él llevaba a cabo un trabajo sucio que sólo él podía hacer tan bien, trabajaba en una división que realmente jamás existió. La de extracción de información imperativa para la caza de más familias judías. De hecho, cuando su fama llegó a su cúspide, se esparcía un rumor haciendo alusión a su apodo. “Ten cuidado del Carnicero. No importa dónde te encuentres…No importa si la disentería te está carcomiendo las entrañas…No importa si te estás desangrando por la piel que te fue arrancada por el plomo de una bala ardiente…No importa…Pero ten cuidado del Carnicero.” Esto fue, al menos hasta que aquello a lo que le era enfermamente fiel, fue derrocado. Era un hombre bastante listo, y supo que con la caída de Hitler, no tomaría mucho tiempo hasta que le buscara alguno de sus cabos sueltos, más que nada, sus propios hombres de un número ya de por sí bajo, confesando ante un tribunal Judío. De inmediato escapó de Alemania, hacia Suecia donde vivía su único amigo verdadero y que jamás le traicionaría. Sobra decir que tras tomar la mano tan bien ofrecida por aquél individuo, el resto lo hizo parecer un accidente…Y así nadie sabría nada más sobre él. Aún no era tan viejo cuando se acercaban los años 80, pues su participación durante el tercer Reich desde su enlistamiento, era tan sólo a sus 15 años, siendo un caso muy especial. Y entonces comenzó a sentir que aún necesitaba algo…Que debiera hacer algo antes de morir pudriéndose solo en su inmundicia. Entonces conoció a una mujer Sueca, a la cual no eligió por su femenino encanto, o su enorme intelecto, sino por su físico tan perfecto, lo que cualquier Nazi “ortodoxo” podría buscar para emparejarse y que diese a luz a su hijo, lo cual ocurrió no muy difícilmente siendo él un no tan mal parecido sujeto, y además inteligente y manipulador. Entonces, el 30 de Abril del 1978 en el pueblo de “Bad Schandau”, nació el pequeño Frederick Armand Richtofen, mismo apellido que obviamente no pudo otorgar, y que sustituyó con uno tan irrelevante como la mujer que había dado a luz al crío. El lugar de nacimiento no fue el más agradable para el padre, pero tenía que conformarse con tal de que su hijo pudiera nacer en tierra alemana.
La madre vivía bajo la falsa ilusión de un feliz matrimonio, con un hijo maravilloso, lo cual ya había ideado Frederick padre cómo terminar. Sus enseñanzas a su hijo hasta los 6 años eran subliminales, y pese a ser cosas enfermizas para un niño de esa edad, la estúpida madre no se podía dar cuenta. Fue entonces, en algún mes del corriente año, en una noche fría y lluviosa, que, frente al hijo, el padre estranguló a la madre. Un suceso “trágico” en verdad…Y que el hijo jamás olvidó, pues independientemente de las creencias de su padre, ella seguía siendo su madre. Las investigaciones se hicieron, pero obviamente, Frederick padre se salió con la suya y además lleno de orgullo pues la única pista que les quedaba era el hijo, y se llevaron una decepción cuando este respondió…”No…” ante la interrogante del “¿Y tú viste algo?”. De todos modos, ¿qué podía saber realmente un chiquillo, no?
El pequeño fue criado por su estricto y conservador padre Nazi, quien no sólo le decía secretos ruines del mundo para moldear su desquiciada mente, también lo llenaba de todo tipo de conocimientos, el padre siempre había sido muy vanidoso intelectualmente, y no podía permitir que su hijo no fuese así. El hijo siempre había sido diferente, pero cada vez más y más, y poco a poco se convertía en algo diferente para mal, desde un punto de vista de sociedad moderna, sobra decir que él no lo percibía pues ya era un sociópata.
El hijo quería estudiar más de una carrera, lo cual de cierto modo golpeó el ego intelectual de su padre, ya que a pesar de todos los libros que devoró, él jamás creció más allá consigo mismo. Tras una frenética paliza en la que muchas veces le repitió a su hijo que “debía formarse en medio de la guerra, como su padre”, el hijo simplemente se quedó callado. Aquello poco que respetaba de su padre se había acabado, pues por fin lo vio perder la calma ante una reacción emocional, algo que ni siquiera se notó en él el día que mató a la madre.
Todo llevó a una gran ironía, y a un cliché…El padre tan listo y observador, no se percataba de que también a él le estaban fabricando un plan desde hace muchos años. El alumno derrotaba al maestro. En su cumpleaños 16, en la Noche de Walpurgis, el niño se escabulló en la habitación de su padre, quien había sido ligeramente sedado con un trago de su mejor vino Alemán, y lo sentó en una silla frente a un escritorio con una nota tan bien hecha, meticulosamente estructurada para que pareciera del puño y letra del padre, y gustoso le metió una bala de su propia Walther P38 por la sien. La nota decía alguna tontería acerca de cuánto se arrepentía Frederick padre por la muerte de su esposa, sobre cómo su hijo se había escapado al enterarse y que ya no le quedaba nada por vivir. Escapó a Alemania, pues sabía que allí no le podrían buscar y porque además allí tendría alguna mejor oportunidad de seguir con sus metas, pero antes hizo algo de suma importancia. Se cambió el apellido a uno digno para él, y que él mismo eligiera, fue desde ese día que se llamó “Frederick Fleischer”.
Algo digno de mención acerca del joven Frederick, es que su intelecto no conocía fronteras, podría incluso llamársele un genio, algo que algunos cabezas de universidades de prestigio alemanas notaron, y de inmediato le dieron el acceso. Luego de 8 años en los que su vida fue absolutamente el estudio, se graduó con honores de más de una carrera. Psiquiatría era la que seguramente se volvería la más relevante años después. Pero claro está, la manzana nunca cae tan lejos del árbol, y otro de los títulos que se consiguió fue el de Neurocirujano. Claro que para pasar a ser alguien con tal título, tuvo que experimentar en más de una ocasión con cuerpos humanos. Él no era tan diferente a su padre. A su padre le decían “Carnicero” y a él ahora le decían “Cirujano”. Y con estas “herramientas” en su poder, comenzó a relacionar los cuerpos con aquellos muñecos que poseía de niño, y estaba convencido de que tanto a los muñecos como a los cuerpos siempre les faltó algo...Vida. No podía dejar ir aquél impulso que lentamente crecía dentro de sí, y que le susurraba tan enérgico…”Hazlo…”. Sería muy poca sorpresa que al poco tiempo comenzaran a aparecer los anuncios en el periódico acerca de un posible asesino en serie, y sobre sus actos tan atroces. Lo mejor de todo es que quién realmente iba a sospechar de un doctor que durante el día salvaba tantas vidas y ayudaba a tantas personas, pero él siempre fue así después de todo. Siempre viéndose obligado a convertirse en alguien que quizás sí o quizás no sería en pro de la auto-preservación, utilizando un nombre falso ante el público, teniendo que fingir que le importaba un bledo.
Estando prácticamente en el apogeo de su carrera, siendo director de un hospital psiquiátrico, cabeza del departamento de cirugías y trasplantes, cuando se enteró de algo más. El nombre mismo hacía que dibujase una gran sonrisa en su rostro. “Quimera Asylum” y la fama que aquél lugar precedía. Sin lugar a dudas, cada célula de su cuerpo se moría por acudir a aquél lugar, pues muy bien sabía que allí tendría todos los sujetos de experimentación que quisiera a su disposición, con libertad y autoridad sobre estos. Quizás no sería director ni ocuparía un puesto altísimo en ese lugar, pero en verdad todo era perfecto. El doctor renunciaba a su mina de oro actual, para irse a ayudar a un psiquiátrico con fama oscura, y actualmente olvidaba. La más mínima sospecha, dado su perfil, lideraría a la conclusión de que todo el acto en sí era completamente altruista…


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Re: Dr. Frederick A. Fleischer

Mensaje por Aislinn D. Cárthaigh el Miér Mayo 09, 2012 8:35 pm

Ficha Aceptada

En lo referente al registro de empleo, se tomara a tu personaje como neurocirujano, ya que, a pesar de tener más de un titulo, acorde al trabajo desempeñado en una institución mental, cuando una persona postula a un puesto de trabajo lo hace solo en un cargo y no a varios de ellos.
En todo caso si no estás de acuerdo con nuestro criterio, puedes enviarme un mp para discutirlo.


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